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Un número esplèndido donde reviviremos los ideales de los caballeros medievales. Conoceremos a través de estas páginas las costumbres que tenían los caballeros, qué camino seguían hasta llegar a ser armados y multitud de juegos de la época, divertidas manualidades y trepidantes cuentos. Un ejemplo de coraje, valor y voluntad para todos los niños y niñas.

La revista también incluye el suplemento para familias y maestros donde encontramos diversos artículos sobre el trasfondo más profundo de la caballería. Nos esperan misterios y leyendas.

“Baja la visera y pásatelo muy bien con los juegos y diversiones que te esperan porque jugar es la actividad y el arte de los niños.”

Contenidos de la revista infantil

  • El caballero Jorge (de seis a doce años)
  • La época caballeresca
  • La gran fiesta caballeresca
  • El vestuario para damas y caballeros
  • El gran juego de la oca
  • Los hijos de los campesinos
  • Plano de construcción de un castillo
  • Juegos de caballeros en la corte y en el castillo
  • Merlín y las espadas mágicas (cuento para mayores)
  • La hija del rey en la fortaleza de fuego (cuento infantil)

32 páginas, formato 21×30

Cómo los niños se convertían en caballeros

… te convertirías en paje, que aún está alejado de las armas del caballero. Primero aprenderías a montar a caballo, nadar, cazar tirando con arco, preparar trampas para pájaros y combatir a puñetazos. A los catorce años tendrías que abandonar la casa de tus padres y te convertirías en el escudero de un caballero forastero. Entonces aprenderías a luchar con la espada, el hacha y la lanza ¡y lo tendrías que hacer con las dos manos igual de bien!

La gran fiesta de los caballeros

¿Qué te parecería organizar para tu cumpleaños una gran fiesta caballeresca?

Primero de todo, para reunir a los huéspedes corteses en tu casa, tendrías que hacer una invitación atractiva y de buen gusto. Necesitas dos hojas de papel (20×30 cm), tijeras, pegamento y lápices de colores. 

1. Dobla las dos hojas por la mitad. 2. Haz un corte horizontal de 5 cm aproximadamente en medio de la hoja. 3. Dobla el papel por el corte hacia arriba de manera que se forme un triángulo. Entonces abre la hoja y estira adelante con cuidado el triángulo formado. ¡Ya tienes la visera del casco de caballero! Pinta el casco de bonitos colores. 4. Coloca la segunda hoja bajo la hoja pintada y señala el espacio reservado para los ojos en la hoja de debajo. Separa las hojas y pinta los ojos muy bonitos y grandes. Pega las dos hojas. Abre y cierra, ¡así ve el caballero! Por último, redacta el texto tú solo; por ejemplo, “Nobles damas y distinguidos caballeros…”.

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Sombrero de dama

Material: 1 gran hoja de cartulina de colores, pegamento, dos cintas largas (por ejemplo, cinta de regalo ancha), un velo largo y delgado (de los mismos colores que la cartulina), pincel, colores y lentejuelas para adornar. 

Enrolla la cartulina en forma de cucurucho y pruébatela. Después píntala a tu gusto y pégala. En cada lado haz un agujero a la altura de las orejas, anuda las cintas de manera que el sombrero no resbale más allá de la cabeza. Por último, fija el velo en la parte superior.

Los hijos de los campesinos

Los jugadores se colocan detrás de la línea de salida, cada uno tiene un o dos cubos llenos de agua a su lado. A partir de una señal los niños cogen los cubos y empiezan a correr. ¿Quién llega primero a la meta acordada? El ganador obtiene 20 puntos; el segundo, 15; el tercero, 10. Se califica también cuánta agua hay todavía en el cubo. Por cada pérdida de cuarto de litro de agua se restan 4 puntos. 

Los jugadores más jóvenes también pueden empezar con tazas o cazos. 

Variante: una carrera de relevos de cubos de agua. Los que empiezan rodean un árbol o dan una vuelta y dan el cubo al niño siguiente de su grupo. Se califica como antes.

Merlín y las espadas mágicas

Hubo un tiempo en el que el suelo retumbaba por los cascos, tintineaba por las espadas y resonaba por las lanzas, era la época de caballeros. En aquella época vivía en Bretaña, desde hacía muchos años, el viejo sabio y misterioso Merlín. Misterioso porque sabía los destinos futuros de mayores y pequeños y era capaz de transformar a voluntad su forma, su ropa y su rostro. Ya de pequeño había intervenido de manera determinante en la corte del rey. Decían que era hijo de un demonio y que un sacerdote le expulsó el poder impuro cuando aún era un recién nacido. Así Merlín se había quedado el poder mágico de la providencia. 

Merlín también había sido el causante de que el rey Uther Pendragón se enamorara de la bonita Igraine y convirtiera a la duquesa en reina. Cuando Igraine le dio al rey un hijo, el sabio consejero anheló por primera vez una recompensa y le exigió, antes del bautismo, que le entregara el bebé.

El rey le concedió el deseo; sospechaba que el viejo pensaba hacer con el niño algo elevado y se lo confió. Merlín cogió al pequeño, lo envolvió con una tela tejida con oro y el rey no lo volvió a ver nunca más.

No hubo tiempo para ocuparse del destino del niño porque, poco después, el rey padeció una grave enfermedad. Además, llegó un ejército normando al país y se dirigió rápidamente contra Londres.

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SUPLEMENTO PARA FAMILIAS Y MAESTROS

 CONTENIDOS DEL SUPLEMENTO PARA FAMILIAS Y MAESTROS

  • Editorial
  • Seré un caballero y un héroe también
  • Templarios y catedrales
  • El santo Grial
  • El Camino de Santiago
  • La vida es un juego de la oca
  • Perceval
  • Libros recomendados

20 páginas, formato 20,5×29,5

Editorial

Basta una simple capa o un bastón entre las manos. Una tela o un sombrero se convierten en corona y vestido para una princesa. Al instante, esa magia transforma en castillo el sofá de casa, y aparece un caballo bajo los pies del caballero que sostiene la espada. Miradle, ¡es tan importante este gesto! En esa fuerza que le hace levantar la espada está desarrollando la voluntad de hacer, de luchar, de poner su esfuerzo en una decisión, de defender alguna causa. 

La necesidad de desarrollar la voluntad es una de las cuestiones que más motiva al equipo de la revista. Desde muchas fuentes constatamos continuamente la evidencia de que el modelo educativo y los hábitos a los que nos vamos acostumbrando, y a los que acostumbramos a nuestros hijos, tienen un impacto directo en su disposición para ejercer la propia voluntad. Una voluntad que no debe ser entendida como la capacidad de encapricharse y ser testarudo sino de saber qué se desea y, sobre todo, tener la decisión y perseverancia para llevarlo a cabo. La voluntad tiene mucho que ver con el deseo de querer vivir, con el impulso vital que ha de acompañar nuestros actos, igual que acompaña el desarrollo físico de los niños y los adultos. ¡Qué importante es querer vivir!

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Hay una imagen que, en nuestra opinión, simboliza la figura de los caballeros medievales: es la del caballero que mira al frente, hacia el horizonte de la tierra, adonde se dirige, y después levanta la cabeza y lleva su mirada hacia las estrellas. Este gesto representa la unión de la vida terrenal con la dimensión espiritual, la conciencia de la trascendencia de nuestros actos y el fin último que los motiva. También muestra cómo el ser humano de la Edad Media vivía inmerso en un entorno natural universal, junto a las estrellas, los planetas, la Luna.

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Seré un caballero y un héroe también

¿ Qué sentido tienen estas extrañas historias?

Los niños tienen sed de imágenes y nosotros podemos satisfacer este deseo con grandes historias repletas de ideales, como las que encontramos en los relatos caballerescos y, de este modo, confiamos en que se fortalecerán sus almas. 

En unos campamentos expliqué cada día, durante una semana, historias a los niños. Fue fascinante experimentar la calma plena y profunda que se apoderaba de ellos después de la primera frase de una “buena” historia. 

Algunos niños estaban acostumbrados a escuchar cuentos en la escuela y en casa, pero otros, en absoluto. Lo que más me satisfizo fue cuando un niño, del cual sabía que sólo se alimentaba con las imágenes del ordenador y de la televisión, le dijo a su madre por teléfono: “¡ayer escuchamos una historia realmente increíble!”.

 En otra ocasión, un adolescente, que por casualidad se encontraba en la narración de un cuento, me preguntó con reproche: “¿Qué es en realidad esta extraña historia, con este dragón de 12 cabezas? Es absurdo”. Yo le recordé una conversación que habíamos tenido anteriormente sobre los problemas anímicos en la superación de sus conflictos interiores y le dije: “Estas cabezas de dragón, que crecen de nuevo una y otra vez, están dentro de ti. Los cuentos de hadas expresan con imágenes los problemas anímicos que tú ya conoces. Si explico estas historias a los niños se fortalece su alma.” Y le puse el ejemplo del relato de un caballero que corta sin temor las cabezas del dragón, pero las cabezas vuelven a crecer y sólo consigue vencerlo cuando quema los cuellos del dragón con fuego. “Al escuchar esta historia maduran fuerzas de las que los niños no son conscientes. Y a tu edad –le dije–, esta historia puede ayudarte a superar los conflictos interiores más fácilmente.”

Tuve la sensación de que él había entendido bien el cuento. También comprendí que para los adolescentes y los adultos resulta mucho más difícil purificar el fuego interior a través de la autoeducación, si no llevamos dentro de nosotros el tesoro de las imágenes de grandes historias porque de pequeños no hemos escuchado o leído ninguna.

La imagen del caballero 

La visión de un caballero transmite y fija en nuestro interior una imagen muy clara. Es una representación, que, aunque no sea de una forma muy consciente para nosotros, se convierte en una imagen-guía que, una vez incorporada, es tan importante para nuestra actitud y respuesta anímica en el futuro como lo son las palabras para expresarnos.

El caballero, vestido con su armadura y armado, está sentado encima de un caballo: el ser humano, consciente de sí mismo, ha aprendido a dominar las fuerzas animales. Se protege contra posibles ataques y ha agudizado las armas del poder mental. Lucha contra los dragones de las sombras del alma en el interior y por la verdad y el bien en el exterior.

Para obtener una imagen completa del caballero es necesario resaltar que para triunfar en esa lucha exterior se educaban, en primer lugar, las fuerzas interiores.

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La caballería y las edades 

Entre los 9 y 12 años el niño experimenta un gran paso hacia el autodescubrimiento y también hacia la soledad. En esta edad los cuentos de caballeros son un alimento importante y adecuado para el alma. Las imágenes que recibe el niño favorecen su desarrollo y la experiencia que tenga con estas imágenes influirá en su autorrealización interna y externa. 

Muchos jóvenes se quejan hoy de que no tienen ideales ni objetivos que les guíen en su camino personal. Les resulta difícil encontrar una meta en la vida porque no tienen ninguna ilusión por desarrollarse. Si a esta edad leen historias de caballeros sin llevar consigo el tesoro de las imágenes de la primera infancia, ya no se enciende dentro de ellos ninguna pasión por estas historias. Entonces la vida transcurre –y es lo más difícil– sólo a través de la elaboración consciente y mental de los ideales. 

¡Qué suerte aquel que pudo escuchar buenos cuentos cuando era un niño! 

Los caballeros son hombres. ¿Qué queda para las chicas? 

Por una parte, la mujer también tiene un gran papel en las historias de caballeros: para ella el caballero llevaba a cabo el torneo, para ella componía y cantaba en señal de amor cortés. Curiosamente, no iban detrás de la propia mujer sino que el amor cortés se dirigía a las esposas de otros caballeros. Era, pues, un amor desinteresado, de admiración por lo bello, para vivir la fuerza del amor puro. 

La mujer no debía enamorarse del caballero ni entregarse a él, tenía que cultivar la paciencia y la destreza de saber aceptar o no los regalos (se definía con precisión qué regalos materiales se permitían, cuáles no y cuáles permanecían reservados al marido). 

Para la propia mujer tenían un gran papel los ideales de paciencia, humildad o la espera del momento adecuado en que se estaba a punto para la boda. 

Pero el factor decisivo, en el impacto de las imágenes en el alma, es que el papel de hombres y mujeres no se refiere a los roles de género, sino que tanto los chicos experimentan la parte femenina como las chicas la masculina. Este hecho –me lo confirmó también mi hija– se deriva del propio autoconocimiento: el alma tanto es masculina como femenina, el alma alberga los aspectos femeninos y el animus, los masculinos. Y esto no sólo ocurre en los cuentos sino en cada experiencia de la vida. 

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Los templarios y las catedrales

La orden de los templarios fue una institución religiosa y militar, que contó con el apoyo de la Iglesia, los monarcas y la nobleza. Existió durante 200 años y en esos dos siglos llegaron a alcanzar un gran poder religioso, militar, económico y político. Es muy posible que ellos fueran los promotores de la construcción de las catedrales góticas. Parece también probable que mantuvieran una estrecha relación con los maestros constructores y muchos son los que creen que en las piedras de las catedrales los templarios dejaron la huella de un gran secreto. Veamos qué podemos descubrir.

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Las catedrales

En un periodo de tres siglos, varios millones de toneladas de piedra salieron de las canteras para ser remolcadas, modeladas, cortadas y esculpidas en la construcción de centenares de iglesias, catedrales, abadías, monasterios y también pequeñas capillas.

El primer templo cristiano de estilo gótico fue la abadía de St. Denis que se empezó a construir en 1137 y a partir de aquí surgieron en Francia y, después en todo occidente, centenares de templos, la mayor parte de grandes dimensiones. Es importante destacar el hecho de que los templos religiosos que se construyeron en un período de poco más de dos siglos superan considerablemente en número a las construcciones religiosas de los siglos posteriores. Y el auge de estos grandes templos coincide en el tiempo con la fundación, consolidación y expansión de la orden de los templarios.

El templo gótico quería ser la imagen del cielo en la tierra y su arquitectura se proyectaba como la representación de una realidad transcendente. Las altísimas paredes de las catedrales tenían unos cimientos que llegaban hasta diez metros bajo tierra; eran como las raíces de los árboles, formando un bosque donde el cielo y la tierra estaban conectados. Esto es lo que en lengua celta se denominaba Goat (un más que probable origen del término gótico).

Concebida para ser una representación del Paraíso y la casa de Dios en la Tierra, la catedral gótica se convirtió en el templo de la luz. Los muros del románico dieron paso a espectaculares vidrieras que dan muestra de una técnica de luminosidad que el ser humano no ha sido capaz de reproducir todavía. La luz y el color formaban un verdadero lenguaje simbólico. Con estos grandes templos se quería conectar al pueblo con una realidad superior y seguramente también transmitirles un conocimiento a través de la simbología, que pudieran actuar sobre ellos e influir en su vida individual y colectiva.

Una de las catedrales góticas más espléndidas, considerada el paradigma del arte gótico, se encuentra a 90 km de París: la catedral de Chartres. Rodeada de campos de trigo, surge en la tierra como una estrella y parece ser así en realidad porque esta catedral tiene la peculiaridad de que, junto con otros templos góticos de los alrededores, reproduce en la tierra la figura de la constelación de Virgo con las distancias exactas correspondientes. (…)

Los templarios, los ayudantes silenciosos de las catedrales

Si se lee en los libros de texto algo sobre la historia de las catedrales, se aprende mucho sobre las órdenes de los monjes dominicanos, benedictinos, cistercienses, también sobre el apoyo diligente del rey francés Luis IX, el Santo, que organizó la cruzada infame contra los cátaros, pero nunca se menciona a los templarios. Sin embargo, fueron seguramente los organizadores financieros de las catedrales y quizás también sus inspiradores y constructores secretos.

Gracias a este sistema organizativo y a sus habilidades económicas y financieras, se convirtieron en banqueros y financiaron el rico comercio que fluía entre Oriente y Occidente. Al mismo tiempo, muchos comerciantes, nobles e incluso reyes depositaron en las encomiendas templarias sus capitales, joyas y objetos de gran valor. En la casa del Temple de París se custodió el tesoro real de Francia y Jaime I de Aragón también dejó sus joyas, y las de su esposa Violante, a cargo de los templarios en su castillo de Monzón.

Los templarios tenían acuñada su propia moneda, en la que aparecen dos caballeros sobre un mismo caballo. Una imagen cargada de significación como la conciencia del trabajo cooperativo o la dualidad de la naturaleza divina y humana.

Su capacidad financiera y monetaria llegó a ser muy grande y, por ejemplo, les permitió remodelar barrios enteros en ciudades como París, Londres o Barcelona, donde eran propietarios de decenas de casas y tiendas que alquilaban a particulares.

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